Ni conmigo ni sin mí

Ni conmigo ni sin mí

Soñadora incansable que, como niña, correteo para alcanzar lo que ni siquiera sé explicar.

Me gusto y me entretengo con mis peripecias, mis juegos y destrezas.

Me veo todos los días y me escucho a diario, a veces diría que, más bien, me aguanto.

Me comparto todos mis secretos más profundos.

Me doy de comer, baño mi cuerpo y peino mi cabello… 

Juego con mi historia y con mis posesiones.

Observo lo que soy y lo que me rodea y en algunas ocasiones me gusto más que en otras.

Pero ni cuento las que me peleo con mis resistencias, juzgo mis errores, me exijo demasiado o me entristezco porque no llego dónde quiero llegar…

Y aún sabiendo que la luz del sol sale todos los días para todos ¿cuántas veces he creído que para mí no salía?

Si tengo… (deseos…) estoy feliz

Si no tengo… (deseos…) estoy infeliz

¿Dónde está la respuesta, sea lo que sea? ¿Será en tengo “deseos”…?

Pasan por mi mente como montaña rusa consiguiendo engañar a mi quietud. 

Me superan y me crean laberintos de los que me cuesta salir, aunque en ocasiones lo consigo. Sí, si…, no siempre se salen con la suya pero esto es un día y otro…, y más…

Todo se complica cuando aparece mi curiosidad pero es que, claro, ¡tengo que probar!

Soy niña juguetona, activa y, quizás, nerviosa pero, eso sí, encantadora… ¿tendré que experimentar?

 

Hasta que viene mi madurez que asoma de vez en cuando (porque la dejo), y es que le cuesta a la pobre…, pero ¡no pasa nada!  

Entonces es cuando camino como puedo para desarrollar la comprensión y la paciencia del sabio, la valentía del aventurado. La perspicacia del inteligente y del intuitivo, así como el arte del inspirador. Aprendo a ser tantos en uno como puedo porque eso me ayuda a vivir.

Así unas veces estoy conmigo y, otras, sin mí.

A veces vivo y, otras, no me dejo vivir.

Y es que, ni conmigo ni sin mí. 
Paz Akua