Mi sufrimiento no viene de fuera

Mi sufrimiento no viene de fuera, viene de dentro. 

Tanto los sucesos del mundo como las personas pueden influirme, pero el permiso para que me afecte, en mayor o menor medida, me lo doy yo mismo y esto dependerá de cuánto me quiera y de la interpretación que haga sobre ellos.

Por esto, no busco fuera sino dentro de mí. Busco la conexión con mi niño interior, es decir, cuan libre y atendido fui, o no. Si me sentí libre para expresarme de forma que 

hoy me dé permiso para creer o no creer, para dejarme influir o no, para ser yo.

Si todavía no sé cómo está ni cómo es mi niño interior y eso me limita, o hace que me sienta encarcelado, puedo seguir buscando la conexión perdida con ese niño a través de mis propias emociones, atendiéndolas para que se sienta escuchado y poder recuperar su confianza.

Hacer esto es recuperar la otra parte de mí (la más importante) que un día dejé en el olvido para sobrevivir pero que hoy ya no tengo por qué seguir haciéndolo si quiero empezar a sentirme libre de mis sufrimientos.

Donde haya un niño herido hay un adulto inmaduro en el aspecto de su vida donde alberga heridas

Paz Akua