LO QUE NO VIENE DEL HOMBRE NO NECESITA DE MI CONTROL

 

Cuando me obligo a algo las cosas no funcionan como yo quisiera, no fluye porque el error está precisamente en “obligarme”.

¿Qué estoy dando por hecho para obligarme a…?

¿Qué creencias me están moviendo para obligarme a…?

¿Creo que no hay otro camino u otra forma que no sea a costa de obligarme?

Pero ¿cómo sé que me estoy obligando a algo? Porque la obligación implica, en la mayoría de los casos, sufrimiento de algún tipo por una expectativa en base a un resultado que se busca con la mente y no con el corazón.

¿Me he preguntado en algún momento si podría existir otra forma?

¿Me he planteado en algún momento si hay otras posibilidades aunque no sepa cómo, cuando, donde ni por donde pueden venir?

La desconfianza provoca sufrimiento cuando los esquemas no salen, cuando las ideas no llegan, cuando las soluciones no aparecen y ¿saben por qué? Porque “no confiamos”. No sabemos convivir en realidad con la incertidumbre sin darnos cuenta de que “la vida ya es, en sí misma, una incertidumbre…” Que cuando creemos saber, no siempre es lo que creemos, y si no es nuestro verdadero camino la vida, de pronto, nos sorprenderá de una forma impactante llevando al traste todo el plan, proyecto, esquema…

 Que nos cuesta confiar y soltar... Y “controlar” lo que no tiene por qué controlarse es lo que trato de trasmitir aquí, no hablo de controlar la temperatura de un bebe enfermo, la temperatura de una cámara de alimentos, la seguridad de un edificio, el trabajo de un abogado que debe representar la defensa de alguien. Cada uno hará su trabajo sí, harán lo que tengan que hacer. Hablo de lo que “no es del todo predecible” y que, en el fondo, nada lo es porque la vida puede intervenir siempre y nadie podrá evitarlo. Cuando las cosas no van como uno quisiera, cuando no fluyen como uno desearía…, es la falta de “fe” sin necesidad de controlar nada, lo que impide que algo maravilloso llegue, algo que siempre sorprende, algo que no puede controlar el hombre porque no viene del hombre sino que viene de … ponle tú el nombre que más te guste.

Maripaz Morgado