Las memorias

Las memorias son las grabaciones en toda nuestra estructura con una total capacidad de control sobre nosotros.

Fecha real del artículo: 27/10/2016

Hasta hace poco no teníamos una información tan clara sobre las memorias que repetimos y que forman parte de nuestra estructura mental pero que, no todas, nos pertenecen aunque sí están en nosotros y, por ello, somos responsables de éstas. Es la única forma de sanar todo aquello que no nos resuena realmente como el tener una actitud que no aprobamos pero no podemos evitar y decimos “no me gusta ser así pero no puedo evitarlo”. A veces nos molesta enormemente “es que no lo soporto”...

Todo esto puede venir de la personalidad propia, cómo percibimos las cosas, las interpretamos desde pequeños y le dimos forma contribuyendo a nuestro bienestar o, por el contrario, mal estar. Pero también vienen del árbol familiar y del colectivo social. O sea, tenemos una mezcla de información tan compleja y difícil de identificar y desestructurar que no es precisamente de pétalos de rosas de lo que está lleno el camino hacia su liberación, sino que, en muchos casos, hay más espinas que pétalos.

Observar esto en uno mismo necesita tener (casi por obligación) una fuerza y resistencia a prueba de bombas para poder soportar esa psique tan abrumadora y dominante que nos quita la capacidad de ser nosotros mismos y estar en paz.

No todos vivimos las mismas dificultades ni los mismos problemas. Los problemas o disfunciones mentales son, a mi ver, los más difíciles y dolorosos de sobrellevar. Lo más complicado de trabajar y tratar porque es esa estructura mental… la que dirige nuestra vida.

Salvarnos de nosotros mismos… parece decir esto y así, precisamente, es como yo lo veo. No hay nada fuera aunque estemos culpando inconscientemente y pasando la responsabilidad a otros. Es cierto que con respecto a todo lo que no compartimos ni estamos de acuerdo haremos lo que nos corresponda según sintamos pero recordando que estamos proyectando constantemente lo que hay dentro de nosotros y nuestro cuerpo también es una proyección. 

Así creemos, así creamos”.

Pero es muy fácil decirlo, las palabras fluyen rápido y todo el mundo podría entenderlo, lo que resulta difícil es la práctica a través de la autoobservación y que podría resumirlo en la observación de la propia locura.

“A veces se puede confundir fácilmente entre la realidad y los espejos de nuestras memorias.  Es la inercia que nos dirige hacia una actitud que no es propia, que fue aprendida o quedó grabada por otros miembros de la familia y se heredaron convirtiéndonos en robots y secuencias repetitivas de las memorias. Ya se dice en las últimas investigaciones científicas de la neurociencia que somos, en gran parte, como robots sometidos a la información que contenemos. 

Es doloroso descubrir cómo se ha sido presa de esas memorias cuando nada tienen que ver con la personalidad de uno o lo que uno siente realmente que haría o no haría. En la atención al presente y la observación de los resultados por haber caído en ellas está el aprendizaje para que podamos dejar de ser su presa”.

Tomar conciencia de esto es ayudarnos a conocernos realmente y tener, como consecuencia directa, el ir reconociendo nuestras verdades propias y no las de otros.